Por estos tiempos el fútbol a nivel profesional europeo se ha plagado de "super-equipos". Equipos que, ya grandes por historia en algunos casos, pasaban por una etapa económicamente no tan fructífera, fueron reforzados por imortantes empresarios (en muchos casos árabes) que les proveyeron la inyeccion de capitales necesaria para salir del pozo, llenarse de jugadores extranjeros y formar super-selecciones. Nunca el fútbol fue tan impropio. Esta nueva política no se mueve por el sentimiento romántico de amor a la camiseta sino por amor al dinero. Nunca el fútbol tuvo tan poco valor. Barcelona (como lider de este movimiento), Juventus, Manchester City, PSG, PSV, etc., se establecen a la cabeza de sus respectivas ligas sin dar chance a ningún otro cuadro que con modestos capitales intente meterse a la lucha. Ni que hablar que la diferencia con los equipos Sudamericanos es insalvable. Tal vez lo más cercano sea el fútbol en Brasil. El negocio que se teje a nivel mundial donde la gente ya ni siqiera alienta a un equipo sino a un jugador, o la venta de camisetas de quipos que son tan propios como los es el sushi de los uruguayos contribuye a al sistema. A qué estamos asistiendo? Que sentimiento mueve a esos jugadores? Por lo pronto, la identidad meramente económica, negociable, de esta cara del deporte lo está arruinando. El deporte se convierte cada vez más en el opio de las masas.
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